§
‘ Nadie sabe de dónde vino. Su nombre y seudónimo literario también son un misterio. Pero sí sabemos
que cinco sauces crecían al lado de su casa, y por eso usaba el nombre de Maestro Cinco Sauces.
En paz en el ocio, raramente hablando, no tenía deseos de fama o fortuna. Le gustaba leer libros,
sin embargo nunca se detenía a descifrar sus profundas reflexiones. Pero cuando alcanzaba alguna revelación,
se ponía tan contento que se olvidaba de comer.
Era amante del vino por naturaleza, aunque no podía costearlo con frecuencia. Todos sabían esto y por eso
cuando tenían vino, lo invitaban. Y cuando tomaba, siempre era haciendo fondo blanco. Enseguida se
emborrachaba; así volvía a su casa, solo y sin ningún remordimiento acerca de cómo estaban encaminadas
las cosas.
En la soledad de sus magras paredes, había poco abrigo del viento y del sol. Su corta chaqueta estaba enmendada
y emparchada. Y su cuenco y taza, hechos de calabaza y caña de bambú, frecuentemente estaban vacíos.
Pero siguió escribiendo poemas para entretenerse, que nos muestran algo acerca de quién era. Y continuó así,
hasta que naturalmente llegó a su fin.’
— de la autobiografía de una página de T’ao Ch’ien (365–427)